domingo, 27 de marzo de 2011

Iniciativa México y el diario Clarín

Miguel Ángel Granados Chapa y Carmen Aristegui son dos de los más importantes periodistas que hay en nuestro país. El primero, desde hace al menos dos décadas, es uno de los columnistas más respetados e influyentes de México. La segunda, sobre todo en el último lustro, se ha convertido en el referente principal de la radio informativa mexicana. No hay en Televisa, TV Azteca o en los grupos radiofónicos o de diarios impresos que acaban de firmar un acuerdo para la cobertura informativa de la violencia, nadie, y lo digo con toda claridad, nadie, con mayores méritos periodísticos que Granados Chapa y Aristegui (los habrá con los mismos méritos, pero no superiores). Pues bien, esos dos personajes, fundamentales en nuestro periodismo, simple y sencillamente no fueron invitados a participar en la firma, mucho menos en la redacción, del mencionado acuerdo.

¿Puede funcionar un acuerdo entre periodistas al que no se invita a participar a los mejores? No, desde luego. Valga la comparación futbolera, una selección a la que no se convocara al Chicharito Hernández y a Andrés Guardado, que el sábado metieron los goles contra Paraguay, sería cualquier cosa menos la selección nacional.  Es que, hay que admitirlo, el mundo está hecho de figuras. Siguiendo con los ejemplos tomados del balompié, contratar al Barcelona campeonísimo (con Messi, Xavi, Villa y el novio de Shakira) cuesta una cantidad de dinero, pero por el Barca sin esos cuatro jugadores nadie pagaría ni la décima parte de lo que vale el equipo completo.

¿De dónde saco la información de que Aristegui y Granados Chapa no fueron invitados a firmar el acuerdo para la cobertura de la violencia? De que ambos así lo dijeron en sus columnas del diario Reforma.

No sé por qué no los invitaron, pero me atrevo a plantear algunas hipótesis:

1.      Tanto Aristegui como Granados Chapa son muy críticos de Televisa, que es la empresa que más empujó el acuerdo. Así que, para no incomodar a la televisora, nadie se acordó de invitarlos.

2.      Tanto Aristegui como Granados Chapa son abiertamente despreciados por el director editorial de Milenio, Carlos Marín (las columnas de Marín no me dejarán mentir), un hombre muy escuchado por el poderoso Bernardo Gómez, el número dos en Televisa. Así que, es probable, a pesar de su naturaleza conciliadora y negociadora que tan buenos resultados le ha dado, Bernardo se dejó llevar por intrigas para no dar el paso de tomar el teléfono y llamar a Miguel Ángel y a Carmen.

3.      Si se planteó la posibilidad de invitar a Miguel Ángel Granados Chapa y a Carmen Aristegui al proceso de redacción de acuerdo para su posterior firma, seguramente alguien llegó a la conclusión de que era inútil llamarlos ya que, bajo ninguna circunstancia,  ni Miguel Ángel ni Carmen lo iban a firmar.

Sea lo que fuera, a Granados Chapa y a Aristegui no se les convocó al acuerdo mediático. Y por lo tanto no lo firmaron. Ni lo firmaron, tampoco, los dos más importantes diarios mexicanos, Reforma y La Jornada, ni la revista Proceso ni otros medios que, como MVS, comparten una característica que los distingue: son muy críticos hacia los poderes políticos y económicos que dominan a México.

Lo más lamentable es que, periodistas menos críticos que sí firmaron el acuerdo, se han dado a la tarea de cuestionar a quienes no lo hicieron, generando en buena parte de la opinión pública (los medios electrónicos que sí firmaron tienen grandes audiencias) la idea de que hay periodistas “irresponsables” que no son capaces de pensar en lo que al país le conviene en un momento de auténtica guerra contra el narcotráfico.

Es muy peligroso que se empiece a dividir a los medios entre “patrióticos y responsables” y “antipatrióticos e irresponsables”. Porque esto es la antesala de hechos contra la libre prensa como los que tienen enfrentado, desde hace años, al gran diario Clarín, de Argentina, con el régimen de los Kirchner (el expresidente Néstor, que en paz descanse, y Cristina, la actual presidenta). Un enfrentamiento que, en las últimas horas, permitió que un líder gremial corrupto impidiera, con el gobierno de simple espectador, la circulación de ese, el gran diario de América del Sur que, tristemente, este domingo no llegó a los quioscos.

En México estamos lejos de llegar a tales extremos. Pero con acciones a favor de las estrategias del gobierno como la de Iniciativa México en la que solo se permitió opinar a unos medios, dejando fuera de la discusión a otros, poco a poco nos acercamos a los episodios lamentables que este domingo enlutaron a la prensa libre en Argentina.

4 comentarios:

AlbertoPGT dijo...

Carlos Marín hace tiempo capituló y se alineó al poder, tanto político como fáctico que gobierna en México.

Era de esperarse que los periodistas críticos no fieran invitados, pues se trataba, a mi parecer, de un estragegia de alineamiento al presidente en un año preelectoral; en Twitter comenté que mi sospecha es que a cambio de esta alineación al "discurso oficial", los medios que lo hicieron van a obtener jugosos dividendos el año que viene (año plenamente electoral y "De Hidalgo", digan lo que digan los panistas pseudopuristas).

Si lo permitimos, por supuesto que llegaremos al punto del diario Clarín, y de hecho, a finales de los 70´s pasó algo similar aquí en México cuando sacaron a Julio Scherer del periódico "Excélsior".

Anónimo dijo...

Te felicito Natalia. escribes muy bien y tocas temas muy interesantes. Me da gusto que hayas abierto este blog.

Anónimo dijo...

No puedo creer que comparen la situación, clarín apoyo a la dictadura, a los genocidas, a Videla.

Vic dijo...

quisiera saber en que se basan para calificar al gobierno argentino de regimen, cuando es un gobierno elegido democraticamente en elecciones, es una falta de respeto hacia mi pueblo argentina.